Archivo de la categoría: Mi poesia sin poemas

Escritos que tuvieron y como y un cuando (o tal vez un fundamento mal inventado), versos que no tienen rima, narrativa que carece de coherencia… ah, tan maravilloso se ha vuelto el absurdo.

Como una “Metrópolis sin fundamento”

Metrópolis sin fundamentos.

 

Es verdad que sólo me río fuerte para que me dirijas la mirada, es verdad que sólo lo hago porque quiero llamar tu atención.

Terriblemente patético e infantil, si.

Yo acepto que soy como una chiquilla sin remedio que exige sus dosis de cariño que nunca tuvo.

Una triste niña que quiso cargar en su espalda los problemas del mundo.

Una triste niña que se quebró en fragmentos con un suave sopló de realidad.

Señor cuervo… ¿Cuántas pedradas más necesito para entender que el impacto duele? ¿En qué casa de empeño puedo dejar mi corazón por unas cuantas monedas de éxito?

El mundo ni se molesta en detenerse aunque he sufrido.

¿Y por qué lo haría?

Yo sólo quiero encontrar la llave que pueda entrar en el cerrojo dorado, que abre aquella caja roja llena de cadenas oxidadas y círculos viciosos defectuosos.

Juraría que la persona de mi reflejo  tiene un sexo distinto.

Sólo quiero largarme de ahí y encontrar a alguien que pueda decirme “Lo nuestro es recíproco

¡Ya basta de amores secretos no correspondidos!

¿Cómo puede un mudo ser dueño de mis lágrimas?

Estoy viviendo en una metrópolis sin fundamentos. Una sociedad estructuralista que carece de orden y números,  que por el canto gris de sus habitantes pareciese que nacieron para no pensar ni decidir.

Como máquinas que fueron hechas de carne y huesos.

He de romper la secuencia de mis errores… ah, por un momento pensé que habría un botón para ello.

¿Alguien es tan amable de quitarme los cables y tornillos de mi cuerpo?

Soy como aquello que denominan “Insensibilidad”.

Insensibilidad.

Fue como una voz dulce que expedía por detrás de las máscaras ajenas. Las atajaba y rompía con cruel ingenuidad delante de mis ojos.

Pero mis ojos eran tan fúnebres y retorcidos que no entendían algo tan simple como romper las superficialidades para sincerar el corazón, bañándolo con el rocío de las rosas. Limpio… o armoniosamente rosado.

¡Pero qué crueldad aquella! ¡¿Qué no lo sabía?! ¿Lo desconocía?… ¡Cada vez que los defectos resaltaban desnudos ante el mundo, este lo devoraba con su frívola maldad hasta dejar a aquella pobre alma desamparada, corrompida y asquerosa! ¡No, no lo hagas! ¡Todos lo han de señalar, se reirán! ¡Se reirán para desviar sus míseras! ¡Para huir de sus propios defectos, de su propia tristeza!

Mis queridos niños caen desfallecidos como muñecos a los que sus cuerdas cedieron podridas.

Sólo el espejo les reveló algunos indicios de oscuridad… pero la verdadera oscuridad se mecía en lo más profundo de sus despreocupados corazones. La oscuridad se la pasaba todo el tiempo teniendo sexo con el sufrimiento, la ansiedad, la negación… pero sólo amaba los delgados hilos resplandecientes de la luz que nunca sería capaz de ver.

Tal vez entre gemidos recordaba su nombre.

…Y tal vez durante las noches en la que la soledad lo acompañaba, sólo a ella le confiaba sus sentimientos, pues sabía que la soledad tenía por cualidad no confiar en nadie más que en la oscuridad.

Pero aquella voz seguía ahí… quería saber más, quería romper más rostros falsos que se patentaban con la imaginación y las horas practicadas de actuación.

Era cierto que cuando limpiaba mi escritorio, me asaltó aquel ser desconocido, me secuestro, y me puso un corazón que sólo funcionaba a base de bombones llenos de licor y chocolates amargos. No me di cuenta de aquel suceso hasta que el tercer día me tropecé mientras bajaba del transporte público y de mis mejillas fluía un líquido marrón con olor a tequila.

Desde ese entonces la voz emergía y me susurraba las sucias verdades de mis oyentes y hablantes.

Error fue el mío, cuando advertí que en todo ese tiempo yo repetía en voz alta lo que me susurraba.

Fue así como los llantos azotaron mis oídos, las palabras tajaban contra mi piel hasta deshidratarla, los puños llovían hasta dejarme fósil y enterrado bajo tierra.

Nunca me disculpe o pedí perdón, precisamente porque la culpa eclipsaba cuando la empatía perecía enferma después de tanto uso.

¿Pero se debe buscar culpable cuando se huye detrás de la burla, las quejas y la autocompasión; mientras que nuestros monstruosos pecados crean más monstruos en nuestras víctimas?

He retenido todos aquellos sentimientos…

Autorretención.

De repente no puedo sonreír en mi interior.

Cuando miro mi muñeca, veo un grillete que oxida mi carne lentamente y una cadena infinita sin un destino.

Oigo el sonido del metal crudo friccionar contra el suelo.

Oigo la opresión de mi garganta.

Oigo el llanto de niños que se perdieron en el mundo.

De repente mi impotencia me hace desear quedarme sorda.

De repente mis manos son demasiado pesadas como para tan siquiera mover los átomos de mis células.

¿Y a dónde me llevara todo aquel miedo? ¿Por qué tengo la impresión de que los grilletes están formados de mi propia carne? ¿Ese olor corporal viene de mi máscara de plástico? ¿Esos llantos han venido de mi boca? ¿Esa opresión en mi garganta la ocasionan mis manos?

¿Estaré acaso… culpando a alguien más de mis acciones?

¿Habré llegado a un punto demente de ser egoísta… y terminar por pensar que soy sólo yo la víctima?

Imposible.

¿Cuándo marchito mi voluntad tan vilmente?

Los garrotes que aprisionan mi alma se forjaron con lágrimas guardadas y tributos al odio.

Me comenzaba a asfixiar con las plumas púrpuras que emergían de mi cabeza, mi cara se manchaba de azul y la carne sobresalía de mi piel…ah, parecía palpitar tan deliciosamente.

Parecía llover dentro de mi corazón, pero todo este tiempo yo suponía que llovía al otro lado de la ventana podrida.

¿Debería salir?

Ah, no…es malo.

Entonces me quedaré a contar las cicatrices nuevas que aparecieron en mi espalda, susurraré en un sollozo que actúa cantos y retendré los sentimientos que me hacen perder.

Y que yo he de pintar…

Rayos…tiempo sin pasar por aquí, ocupada tal vez (si claro, me encantaría creerme esa excusa xD)…que va ¡si es así! (o.o…). He estado dedicando mi atención en mi webcomic de “La Ciudad de la Incógnita” y eso es porque ya estoy cerca de terminarlo, además de que en la parte de edición voy muy retrasada (sin mencionar que el 6to tomo sigue sin mostrar sus luces porque lo preste hace años y no tuve oportunidad de escanearlo). Por ello…¡si tengo una excusa! Y también estoy en un foro de roleo, ando un poco ocupada con la AJAE (estamos algo retrasados con las actividades de este año, así que estamos viendo como terminar la obra colectiva pronto). Tal vez en la entrada que viene ponga una tira cómica, estas no encajan en el webcomic porque son anecdotas personales o historias que no tienen relación, es por eso que las pongo aquí (y de paso hago más entretenido el blog; que lleno de letras, poemas y frustaciones es demasiado lúgubre para mi).


Pintar.

Mis ilusiones, guardadas en una cajita polvorienta y descuidada, arraigada de un mundo que se ensordece y pinta en su cuadro los colores de su corazón, la forma de sus sentimientos, la sonrisa de su intuición.

Dormida en mi propia caja garabateada, guardo mis lágrimas en la botella de perfume, que se endulza entre más amargo se haya vuelto mi pecho.

Quiero pintar los colores de la gente.

¿Pero como pintarlos, si lo que yo veo está limitado a mi propia perspectiva? ¿Cómo sobrepasar el encerrado término de la empatía?

Si todos tuviésemos alas, me gustaría llevarme la pluma de cada uno, y hacer mis propias alas con ello.

Los colores que forman nuestras siluetas, nuestras caras, nuestras risas, nuestra tristeza…

Nuestro temor o nuestro amor.

Fue sólo un fragmentó de tiempo en el que abrí los ojos y me llene de matices existentes e inexistentes, al segundo siguiente dormí y olvide como despertar.

Monocromático, policromático.

¿Qué color se forma si juntamos todas nuestras almas?

La sonrisa es sólo una mueca, lo que hay detrás de ella es lo trascendente, pero no lo sabemos nombrar.

Si llorar fuera malo, sonreír no sería bueno.

¿Quién se quedó al otro lado del cristal?

Vamos a pintar.

Que los matices nos arrullen en su cuento sin final.

Pasa el escalón…

Umbral.

Es una tristeza que desdibuja mi alma

Un pequeño e implacable pavor devorar mi odio

Me aterra el pensar lo lejos que puede llegar

Ese insignificante brillo de calidez.

Porque no deseo mirar más allá de una frívola expectativa.

Las estrellas brillan en lo alto, lamentan una perdida memorable

Tan memorable que ha sido olvidada en la historia del hombre

Es por aquellos sentimientos que olvidamos,

Que negamos y que quizá nunca existieron.

Imaginarios a nuestros sentidos, tímidos al encierro.

El efímero olor de la venganza, corroe el corazón de mi ser amado

Y yo me hundo con él, entre gritos y lagrimas cristalizado

Retorciendo nuestros huesos en la miseria

Ahorcando nuestra propia vida

Autodestrucción impróvida.

Cuando creí que podía llegar a entender algún significado

Una pedrada mancha mis ojos de sangre,

Hundiéndome en la desesperanza.

Decenas de personas corriendo por todos lados

Creemos que hay un lugar al que llegar

Es nuestro lazo de amor que nos encadena a nuestra propia negación.

No podemos evitar la lluvia

Y no podemos evitar el miedo

Derretimos nuestros labios con suavidad

Hasta marchitar

Sin que quede nada

Sólo ese insignificante brillo de calidez.

La palabra “madre”…

La palabra “madre”, que pierde color.


Quizá intente evadirlo tantas veces, que ahora me es insoportable el no decirlo.
Ahora ignoro si es algo bueno o algo malo, porque soy consciente de que es un hecho que siempre existió.

Mi madre no nos conoce.

Son incontables las veces que se llena de su autocompasión, no sólo eso, son enfermizamente excesivas las veces en las que nos recuerda sus sacrificios por nosotros, sus hijos.

Tantas veces, que la lastima y la empatía se ha roto de tanto uso.

Sus palabras se han oxidado, y ahora yo sólo veo a una mujer desesperada por vivir que sólo se compadece de sí misma.

Que, sinceramente, se que piensa mucho en sí misma.

Supongo que fue mucho tiempo de reprimirlo… ¿Pero este es el tiempo adecuado para ejercerlo?

Tal vez, ni es consciente de que es asquerosamente autocompasiva… bueno, ella hablo que todo lo “auto” es importante, estará empezando por eso…

Creo que estoy dejando de admirarla.

Bueno, no me sorprende… creo que hace mucho ella me decepcionó.

La empatía no borra la decepción, sólo hace que entienda algunas cosas… pero lo demás es ambiguo.
Supongo que no conozco a mi madre.

Bueno, todos dicen eso, lo gritan con furia, enojo, frustración… “¡Tú no sabes nada de mí, tu no lo entiendes!”

¿Es un grito de ayuda? ¿Es otro despecho, otro nudo que uno quiso desanudar?

Madre ¿¡Por qué tratas a mi hermano así?! ¡¿Alguna vez te preguntaste si él no sufría con tus venenosas palabras?! ¿Alguna vez pensaste que el reprimió sus lágrimas por tu viperina lengua? ¡Deja de desahogarte por el! ¡Entiéndelo! ¡El no es mi padre! ¡El no es tu padre! ¡El no es ningún maldito hombre que te haya decepcionado! ¡Es tu hijo! ¡Tu hijo, maldita sea!

Madre, lastimas mucho, mucho a mi hermano… y no lo vas a saber porque no nos enseñaste a decir nuestros sentimientos… y me saldrás con “dímelo tu” “lo he intentado”… si, has de intentarlo mucho, sobre todo cuando estas ciega y sorda, se ve mucho tu empeño hacia tus hijos, se ve que lo sobrepones a tu egoísmo.

Oh, que admirable.

Oh, que humana.

Ya me harté de sentir empatía por ti, hasta ahora sólo me ha ayudado a justificarte, pero no ha ayudado a mi hermano… ni a mí.

Yo por lo menos lo desahogo aquí, quien me preocupa es mi hermano, que seguramente fue el primero en experimentar al metálico sabor de la decepción.

Seguro y fue el primero en odiarte o en quitarte de su pedestal.

Bueno, te lo has ganado.

Cría cuervos y te picarán los ojos.

Hasta ahora no te lo hemos picado, oh no, esto es castigo tuyo… sólo espera a que estos cuervos afilen más sus picos, sólo espera a que recibas la cubeta de agua fría que estamos llenando. Sobre todo de mí.
Porque, ya debes saberlo.

Las mujeres son las más viperinas, las que más lastiman, las que más deliciosamente matan.
¿Por qué crees que los criminales tienen mucha relación con su madre? ¿Por qué crees que los insultos son relacionados con las madres?

No somos víctimas, somos los lobos vestidos de ovejas y ni nos hemos dado cuenta.

Si, los hombres golpean e insultan… pero te apuesto que la mayoría no ha pensado que lo que hacen es algo malo… te puedo asegurar, que por lo menos la mitad de las mujeres sabe que lo que dice o hace causa un daño.

¿No has pensado que el machismo fue un escape de los hombres para engañarse a sí mismos de que son fuertes? ¿No has pensado que todos ellos pudieron haber sido profundamente heridos por una mujer?
¿No has pensado… que todo esto fue por nuestra causa?

Ahora sólo tu titulo está perdiendo el brillo y poesía que profesé hace años.

Y mientras eso sucede, pienso que no puedo odiar a nadie, sólo a mi misma… y al título de hija.

Me destroza verle destrozado

Me destroza verle destrozado.


Polvos mágicos que me conducen a algún lugar.

Acudan a mi malicioso llamado.

Llévenme al lugar más recóndito de mi podrido corazón.

Donde mi oído se a apago.

Se consumió entre lágrimas, entre gritos desgarradores.

Entre la inmundicia de mis deseos.

Condúceme a algún lugar.

El mundo de mis inhibiciones y desaciertos.

Quiero aprender de mis errores, para enfrentar las debilidades.

Quiero abrazar a los que me lo pidan.

Quiero besar el que mis labios exija.

Pero no puedo tocar aquello en lo que me he aferrado.

Porque debo odiarlo, debe ser algo superficial.

Simple, sin sentimientos.

Vacio.

Rivalidad.

Risas alocadas y huecas.

Y marchitar.

Polvos mágicos, suspiros de mis amores no correspondidos.

Por esta vez, no sé que desear realmente.

La persona de este amor pasajero me lastima,

Más que cualquier otra persona de la cual me “enamore”.

Por ser amor hueco soy egoísta.

¿Pero entonces por qué ansió consolarlo en su dolor?

Esa persona sufre… ¡No quiero que sufra!

¡No lo lastimen!

¡Qué contradicción! ¡No quiero que sea correspondido, pero no quiero que sufra!

No quiero verlo ahogarse en una depresión, no quiero verlo

Ver el infinito con una tristeza absorbente.

Debería ser feliz.

Que sea feliz.

Si debo retorcerme en el dolor para que él lo sea.

Que así sea.

Pero no lo destrocen, no lo destruyan.

Deseo protegerlo de todo lo que yo he recibido.

Que no caiga en aquella oscuridad de la que yo me vi acompañada.

De la que yo sufrí arraigada.

Que sonría.

Con sinceridad.

Puro.

Único.

Se acalla el dolor… aun si lo grita a los cuatro vientos.

No entran sus sentimientos en nuestra conversación.

Vibrante y detestable.

Armoniosamente fastidioso, la causa de mis dolores.

Lo quiero, lo repudio.

Lo que no lo mate ¡que lo haga más fuerte!

Mugen no satsujin

El asesino del infinito

¿Cómo empezó, cómo terminó?

Los golpes, los gritos y la sangre se disparaban por todas partes.

¿Por qué cuando debían entregar amor, engendraban odio?

“Ahora que he muerto, sé que puedo matar”.

Ah, el victimario que nació siendo víctima.

¿Cuántas inocencias se deben corromper para saciar tu dolor?

Oh, sólo vemos los ojos de un hombre ruin.

¿Será que un niño lloraba por dentro?

Esta noche… ¿Cuántas rosas carmesí degollaras?

“Sólo bajo una faz de mediocridad me he ganado el derecho de matar…”

Despilfarrando tus tristezas con crueldad al mundo, pero… ¿Ellos entenderán el dolor? ¿La miseria? ¿El rechazo? ¿La identidad que se dejo con duda al viento?

El río que no se pudo purificar, y que manchado quedó.

Sin empatía, sin lastima, sin conocer el amor… sólo expresando su dolor de forma infame.

Con villanía.

Odiándote, matándote con miradas frívolas, gritándote “asesino” con cólera y lágrimas de impotencia.

¿Qué podrían saber esas personas que sólo saben de sí mismas?

Ah, el fin no justifica los medios.

No hay remordimientos, no hay culpa, no hay miedo ni desaciertos… ¿Será que piensas que hiciste lo correcto?

¿Cómo saberlo… si lo que mataste fueron tus próximos yo?

A veces, al atarnos a las contrariedades… nos hace preguntar qué era lo bueno y lo malo.

Por qué hay diferencias… ¿verdad?

Asfixiado en una espiral sin colores. Siguiendo un curso, siguiendo un curso… las podridas cadenas de la víctima y el victimario.

¿Qué será de esa “princesa” que quiso ser “caballero”?

Holap!

Bueno, aquí vengo con otro escrito que hice hace un tiempo (no tengo nada mejor que hacer que subirme mis escritos, al cabo que son un buen xD). Lo hice con la intención de organizar mis ideas para un cuento que quería hacer, en la que tocaba el tema sobre “las niñas que quieren ser princesas”, básicamente, quería hablar de aquella mujeres que piensan que pueden encontrar la felicidad con encontrar el “hombre de su vida”, casarse y ser ama de casa; tomando como referencia el sueño estandar de cualquier niña sobre “entontrar su principe azul” (y yo, con mi cizaña desquiciada, me burlo de ello con villanía [ya me gusto esa palabra]). Bueno, el  cuento no se sí lo deba subir, porque si esta un poco largo… luego veré si lo subo o no.

Por cierto, me importa un bledo si el escrito esta bien o mal acomodado, personalmente, algo como los versos y su metríca viene siendo un asunto que prefiero evitar.


Princesa Caballero.

Esperando, esperando.

La pequeña princesita esta posada en la ventada.

Espera, escueta.

Sus ojos brillan de esperanza. Ella espera

A un príncipe.

Quiere ser rescatada, quiere ser amada.

Mi bella princesita quiere se amada.

¿Alguien podría ofrecerle amor?

Es de noche, es de día.

Y mi princesita no come, no duerme

Sólo espera.

Llueve, truena, graniza.

Y ella sigue esperando.

Mi princesita, solitaria princesita.

Es tiempo de guerra y hay poca defensa

En el reino, papá tiene que ir al frente.

Princesita llora por papá,

Papá no tiene porque ir,

Podría morir.

Papá la abraza con ternura, limpia

Sus lágrimas con besos y le

Dice: “Mi pequeñita, he sido

Testigo de tu larga espera, y yo he

Velado por ti. Tengo por decisión ir a la

Guerra y salvar mi reino, porque es

Importante para mí, porque si me

Quedo sentado esperando un milagro,

Perderé cosas muy importantes

Para mi” y con esas últimas

Palabras se despidió con un beso.

Mamá y princesita se quedaron solas.

Y princesita siguió esperando a su príncipe,

Día y noche; sin dormir, sin comer, sin descansar.

Y un día llegan noticias de papá, él

Murió con una lanza clavada en el

Corazón, mamá llora destrozada.

Princesita también llora.

-  “Papá se fue” Dijo princesita.

- “Papá se fue y no regresó” -

Repitió aun más triste.

-  “Yo debo quedarme y esperar a mi

Príncipe… pero ya estoy cansada.

Nunca tuve la ambición de casarme,

Sólo quería el amor de un hombre, lo

Tuve, fue de mi padre, y ahora ha muerto”.

- “Estoy cansada” – caminó hacia su

Habitación con pasos lentos.

Se deshizo del hermoso vestido que

Tenía puesto, se quito las alhajas y joyas que

Colgaban de su cuello y orejas, se despojo

De sus zapatillas y masajeo sus pies

Que lleno de ampollas estaba.

Fue al cuarto de sus padres, abrió el

Armario que su padre le prohibía abrir,

Y que, sin embargo, ella siempre abría

A escondidas. Una armadura estaba ahí, el

Rey lo mando hacer porque pensó que

Tendría un hijo varón al cual entrenaría con

Esmero y disciplina, pero el destino le

Entrego a la pequeña princesita. El Rey

Fue feliz con un espíritu tan alegre y

Encantador por varios años, pero su alegría

No traería un futuro Rey. Princesita lo sabía,

Por eso siempre espero un príncipe, para ser

Amada, ser protegida, y dar felicidad a papá.

Ahora no había príncipe, no había papá.

Y sólo quedaba la princesita y mamá.

Con el filo de la espada real corto sus

Sedosos rizos castaños.

Cayendo al suelo.

Princesita fue a la guerra vestida de hombre,

De caballero.

Ahora princesita es príncipe, ahora

Príncipe salvara su reino, príncipe

Defenderá sus ideales con su espada

Y su noble corazón. Príncipe rescatará a todas

Aquellas princesas que siguen esperando a un

Príncipe que amarlas. Ella no las podía amar, pero

Podía salvarlas de su triste destino.

Si no hay príncipes, las mujeres dejan de ser princesas.

Si princesita podía hacer a todas las demás

Mujeres una princesa, entonces ella sería el príncipe.

Las hará feliz rescatándolas de su ceguedad, de su

Silencio, de su dependencia.

Porque si hay un príncipe que puede rescatarlas de su

Ignorancia y su tristeza, es ella.

Porque ahora princesita es

Princesa caballero.

Oh, asesino tabu…

Holap!

Ya ando subiendo más escritos, creo que estoy vaciando mi inspiración en esto… cuando debería llenarlo en mis fanfics (xD), pero… no hay mucho que pueda hacer al respecto, no estoy muy motivada a darles seguimiento ahora (¿Qué se le va hacer?… pero si me pusiera a escribir ahora, posiblemente la narrativa perdería un poco de “Calidad”). Este pensamiento que les voy a poner menciona mas o menos implicitamente los racismos, homofobias, superticiones, prejuicios a personas discapacitadas o enfermas, etc… ¡Para que hagan consciencia, señores! (y señoras…)


Se señaló  como Tabu.

Prejuicios.

Miedo.

Homofobia.

¿Por qué cuando el gato se pintó de negro todos le llamaron “la mala suerte”? ¿Por qué cuando la mano de un hombre se dobló le empezaron a llamar maricón? ¿Por qué le llamaron puta a las mujeres que sólo supieron actuar como aprendieron a actuar? ¿Por qué cuando la piel se oscureció se volvió “inferior”? ¿Por qué al decir que sufren de tristeza y un infinito vacío, tuvieron que ser golpeados?

Alimentando la moral con miasmas y bazofias absurdas.

Tatuando con fuego a las miradas inocentes, los sordos bendecidos.

Llorando por miopía.

Oh, los lentes de contacto, cayendo.

¿Estamos sordos y ciegos? ¿Habremos nacido sin empatía, mientras nos envenenaban con autocompasión?

Si dos manos se entrelazan… ¿deben ser obligatoriamente de un hombre y una mujer?

Si el cuervo grazna, si una mariposa negra deambula por mi casa… ¿Por qué debo pensar que es la muerte que me visita a tomar una taza de café?

¡Tonterías!

¡¿Quién es la victima aquí?! ¡No es más sino a las personas que señalan, a los malvados que hechizan, a los desviados, a los retorcidos, a los inferiores y a los paganos! ¡Sólo culpando para huir! ¡Sólo disparando para remarcar la cobardía! ¡Sólo aferrándose a los correctos dogmas arcaicos!

¡¿Es correcto si lastima?! ¡¿Es correcto si esclaviza?! ¡¿Es correcto si mata?! ¡¿Es correcto si siempre terminas como la pobre víctima; la victima ilesa y el abusador golpeado?!

¡¿Qué es este paradigma lleno de máscaras y mentiras?!

Ah, rompiendo… rompiendo grotescamente los corazones jóvenes…

Oh, ensuciando el petróleo con pintura blanca…

Viendo sólo lo que se desea ver, y cerrando los ojos a lo que se debe ver.

¿Y todavía uno se pregunta por qué recibe castigos?

Tal vez…si en vez de decir “no”, se dijera “¿Te puedo ver?”

Tal vez… si en vez de decir “mírame”, se dijera “Puedes verme…”

Escucha… si primero quieres hablar.

Habla… si lo único que has hecho es escuchar.

Y mira, aun si tú mismo te quisiste vendar. Porque para fortalecer el alma, debemos ver la verdad… debemos aceptar lo que es diferente… y lo que es igual, y quizá… mirar más allá de una limitada perspectiva.

Rompiendo… el cascaron.

Retando, aquello que se señaló como tabú.

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